
Para muchos vietnamitas pobres, el metal que contienen son una importante fuente de ingresos, pese al peligro que supone manipular las bombas. El teniente general Nguyen Huy Hieu declaró al periódico que llevará al menos 100 años rastrear y desactivar todas estas bombas. Además, unas 62.000 personas han sido heridas por el estallido de obuses y otros proyectiles, y la mayoría de ellas han perdido algún miembro, generando un enorme gasto para la sanidad pública.
Hasta ahora y a pesar de la ayuda de varias ONG y de su antiguo enemigo norteamericano, el Gobierno de Vietnam sólo ha logrado limpiar el 3%del terreno afectado, pero se necesitan decenas de miles de millones de dólares para poder terminar esos trabajos, dijo el general Hieu. Los datos oficiales vietnamitas no incluyen el reguero de muertos y amputados por el mismo motivo en las vecinas Camboya y Laos, que también fueron bombardeadas profusamente por Estados Unidos durante aquellos años.
Fuente: EFE
Foto: AP
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