
Durante los cuatro últimos meses, el ejército tailandés, que está presente en el campo, ha implantado medidas cada vez más restrictivas con el objetivo de ejercer presión para que los Hmong retiren su solicitud de estatus de refugiado y regresen de forma “voluntaria” a Laos. Sin embargo, los refugiados hablan de detenciones arbitrarias y de repatriación forzada. MSF denuncia además los métodos empleados por las autoridades tailandesas; unos procedimientos que han acabado con cualquier posibilidad de ofrecer asistencia humanitaria independiente a la población refugiada en los campos. Las restricciones para acceder a la asistencia que proporciona MSF son frecuentes y se han multiplicado los controles militares no sólo a los Hmong, sino también al personal de MSF. Ante estas condiciones, la organización médico humanitaria ha decidido suspender sus actividades en el campo.
“No podemos trabajar en un campo en el que los militares utilizan el encarcelamiento de líderes influyentes para ejercer presión sobre los refugiados y hacer que regresen de forma “voluntaria” a Laos, y en el que se obliga a nuestros pacientes a pasar por controles militares para acceder a nuestra clínica de salud” afirma Gilles Isard, Jefe de Misión de MSF en Tailandia.
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