
"Tuvimos que caminar por charcos de aguas residuales para alcanzar las habitaciones. Los niños trabajaban día y noche a 44 grados en cuartos cerrados sin ventiladores", detalló el cooperante. Los menores estaban obligados a trabajar entre 12 y 13 horas al día cosiendo zaris, un típico bordado del sur de Asia hecho a partir de hilos de oro y plata, y eran sometidos a continuas palizas de su patrón.
Los niños, de entre 8 y 14 años, provienen de los depauperados estados de Bihar (norte), Madhya Pradesh y Chhatisgarh (centro), y estaban bajo las órdenes de un empresario que pagó una insignificante cantidad a las familias para llevárselos a Delhi. "Un conocido le dio 700 rupias (unos 10,44 euros) a mi padre y dijo que yo ingresaría en una madrasa (escuela coránica) y haría algún trabajo ligero", relató Firoz, uno de los niños esclavos.
Pero al llegar a la capital india, el empresario le obligó a coser, propinándole palizas "al más mínimo pretexto". Además de mantenerlo encerrado junto al resto de niños para que no pudiera salir a la calle y contar lo que estaba sucediendo, según confesó el niño. Según datos de la 'Fundación Salvemos a la Infancia', unos 50.000 niños trabajan como esclavos en la industria del zari y cada día llegan a Delhi unos 35 niños víctimas del tráfico de menores.
Fuente y foto: EFE
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