
Pero no sólo peligran los programas que facilitan los medicamentos necesarios para su tratamiento, también aquellos orientados a la prevención. En 34 países, que juntos representan el 75% de las personas con sida, ya se nota el impacto de la crisis en las ayudas destinadas a los grupos de mayor riesgo, como las personas que trabajan en la prostitución, drogodependientes y homosexuales.
Financiación
"Esto demuestra que muchos de nuestros logros alcanzados en la prevención y el tratamiento del sida podrían perderse debido al impacto de esta crisis económica", afirma Michel Sidibé, director ejecutivo de ONUSIDA. "Cualquier interrupción o reducción en la financiación sería un desastre para los cuatro millones de personas que están en tratamiento y de millones más que actualmente se están beneficiando de los programas de prevención. Debemos solidarizarnos con los afectados por el VIH, que son quienes empiezan a ilusionarse con un futuro mejor".
El informe puntualiza otro aspecto. El acceso a los antirretrovirales en algunos países se ve afectado por la reducción de ingresos y también por el incremento del coste de los propios fármacos. Además, tanto el Banco Mundial como ONUSIDA recuerdan que una nutrición escasa también podría obligar a los afectados a interrumpir su tratamiento, ya que si no comen lo suficiente ni adecuadamente, esto afecta a la efectividad de su medicación.
Los expertos son conscientes de que los programas de tratamiento antirretroviral dependen fundamentalmente de la financiación y las ayudas externas y éstas se tambalean, ya que cerca del 40% de los países comprometidos a la financiación de este tipo de programas afirma que dejará de ingresar estas ayudas a lo largo de 2009 ó 2010.
Con este panorama, "las personas en tratamiento pueden perder su lugar en el 'bote salvavidas' y otros millones de afectados perderán la esperanza de comenzar con el tratamiento en un futuro cercano", explica Joy Phumaphi, vicepresidente para el desarrollo humano del Banco Mundial y primer ministro de salud para Bostwana. "No nos podemos permitir perder los logros alcanzados. Es fundamental que los países desarrollados destinen sus ayudas a la salud, la educación y otros servicios básicos de las poblaciones más pobres y más vulnerables". Por su parte, Sidibé también pide a los estados donantes mantener sus compromisos para ayudar a los 33,2 millones de personas que hay en todo el mundo infectadas con el VIH.
Publicado en el diario El Mundo
Foto: AP
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