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lunes, 17 de agosto de 2015

Ángeles en el desierto

A poco más de 100 kilómetros de Canarias, más de 300.000 refugiados saharauis malviven en medio del desierto desde hace casi cuatro décadas. De hecho, el próximo 16 de octubre se conmemorarán 40 años de la llamada Marcha Verde organizada por el entonces rey de Marruecos, Hassan II, que culminó unos días después (el 6 de noviembre) con la ocupación del antiguo Sáhara español por tropas y ciudadanos marroquíes. Desde entonces, el pueblo saharaui inició un complejo peregrinar que lo llevó a instalarse en puntos como Tinduf (Argelia), epicentro ahora de un drama que solo palia esporádicamente la ayuda humanitaria que proporcionan las ONG.

Una de ellas es la recién creada Asociación Canaria de Médicos por el Sáhara, que surgió hace unos meses en La Gomera por iniciativa de un grupo de facultativos que ejercen su labor en la isla colombina. Tras lograr el apoyo del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Comtf), y después de inscribirse como entidad sin ánimo de lucro en el registro autonómico, la asociación que preside el doctor Arturo Clavijo se puso manos a la obra. Su primer objetivo fue conseguir una ambulancia para poder trasladar enfermos hasta los dos maltrechos hospitales de los campos de refugiados, donde 49 médicos atienden a una población que supera las 300.000 personas.

http://www.diariodeavisos.com/2015/08/angeles-en-desierto/ 

viernes, 14 de agosto de 2015

Libros y páginas



Qué tiempos aquellos en los que te sumergías en un buen libro y no te importaba que tuviera mil páginas. Nunca he sido un lector empedernido, de esos que devoraban capítulos hasta la madrugada; tampoco tenía en las estanterías de mi cuarto ejemplares de Dostoyevski, Stendhal o Balzac, autores no solo de reconocido prestigio, también célebres por el elevado número de volúmenes y páginas que dejaron para los anales de la historia. Es verdad que yo, todo hay que decirlo, aprendí a leer con los periódicos deportivos y los cromos de fútbol, e incluso desarrollé una curiosa habilidad para reconocer al futbolista en cuestión tapándole medio cuerpo, algo que sin duda me habría permitido participar en algún concurso de esos que ahora inundan la parrilla televisiva. Pero no fue así, porque ni la televisión, como tampoco la lectura, la escritura y otras muchas facetas artísticas, tenían nada que ver con lo que ahora enseñan  Internet y las redes sociales. 
En algunas de ellas, como Twitter, todo se resume en un máximo de 140 caracteres, una peculiaridad que está transformando, por ejemplo, el mundo del periodismo, ya que son muchos los que tweet a tweet tratan de explicar algo que antes ocupaba una página completa en el periódico. Les suelto todo este rollo porque esta semana he vivido un capítulo un tanto surrealista a cuentas de una noticia mía publicada en el diario que me da de comer. Tampoco merece la pena entrar en muchos detalles, pero básicamente me ha demostrado que hoy en día cuesta encontrar lectores que pasen de esos 140 caracteres. De hecho, cada vez son menos los que además del titular y el primer párrafo llegan hasta el final de la noticia. Reconozco, porque es de ley y justo hacerlo, que el 80% de las informaciones que diariamente rellenan las páginas de los periódicos, los de aquí y los de la mayoría de sitios donde la gente lee, no merecen pasar del subtítulo. Pero tampoco es cuestión de echarle la culpa a los sufridos profesionales (cada vez vamos quedando menos), que ahora lo mismo tienen que hacer una página de sucesos, que una foto o incluso arreglar el aire acondicionado, y todo por el mismo o menos sueldo.
El contenido, como el continente, cada vez importa menos, empezando por las empresas, empeñadas en seguir ganando el mismo o más dinero con la mitad de gente. Siguiendo por los periodistas, que no tienen ganas ni tiempo para preguntar, investigar, contrastar y escribir, y cuando lo hacen tampoco les dejan el espacio que piden, o directamente les vetan aquello que tanto les costó conseguir. Y por último, y no menos importante, los lectores, esos que antes compraban dos y hasta tres periódicos los domingos y festivos por algo más que los regalos y las revistas gratis; esos que reconocían un buen reportaje solo con leer la entradilla; aquellos que sabían que Mark Twain, Hemingway, Vargas Llosa, Orwell, García Márquez o Galeano fueron periodistas antes que escritores; esa masa crítica que no se dejaba engañar por una portada encorsetada ni una columna pagada; esos ciudadanos que entendían que el mundo es demasiado complejo como para querer explicarlo en unas pocas palabras.

Sanidad solicita ayuda ciudadana para detectar mosquitos invasores

Considerados como una de las principales y más complejas plagas de nuestro siglo, los mosquitos no solo son molestos por su presencia, especialmente cuando llega el verano y suben las temperaturas; también son vectores o transmisores de enfermedades, y algunos además son invasores, como es el caso del llamado mosquito tigre (Aedes albopictus) y el patas blancas (Aedes aegypti). Éstos se establecen fácilmente en nuevas áreas, y con ellos la aparición de las peligrosas enfermedades que transmiten, como el dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya. En Canarias, por sus peculiares condiciones climáticas y cercanía con África y otros puntos calientes a nivel sanitario, es en una de las zonas de mayor riesgo de establecimiento de estos vectores, como así alertan desde el Instituto Universitario de Enfermedades Tropicales y Salud Pública. Por eso, el Servicio Canario de la Salud (SCS), a través de la web veranosaludable.info y en redes sociales, ha solicitado colaboración ciudadana para intentar detectar la presencia de mosquitos de este tipo en las Islas.

http://www.diariodeavisos.com/2015/08/sanidad-solicita-ayuda-ciudadana-para-detectar-mosquitos-invasores/ 

martes, 11 de agosto de 2015

El Obispado no autorizará bodas católicas en las playas tinerfeñas

“No hay ninguna novedad en este sentido, porque la Diócesis solo administra el sacramento del matrimonio católico en recintos sagrados, y fuera de esos lugares no se concede ninguna autorización”. Así se tajantes se muestran desde el Obispado de Tenerife respecto a la reciente decisión de la Dirección General de Costas del Gobierno central de permitir que se lleven a cabo este tipo de celebraciones en las playas canarias, siempre y cuando se solicite autorización para ello y se abonen los canon de ocupación y de rendimiento. Las mismas fuentes de la Diócesis Nivariense recordaron que “las peticiones fuera de esos templos no se conceden, y si algún sacerdote se saltase la norma, se le llamaría a capítulo y se le podría llegar a sancionar, al igual que puede ocurrir en otros asuntos”.

http://www.diariodeavisos.com/2015/08/obispado-autorizara-bodas-catolicas-en-playas-tinerfenas/ 

lunes, 10 de agosto de 2015

Sanidad sanciona a 26 piscinas canarias por graves irregularidades

La llegada del verano y el calor aconsejan darse un chapuzón para sobrellevar mejor los efectos del termómetro. En Canarias, además de magníficas playas, se cuentan por miles los establecimientos públicos y privados que poseen piscina, que en la mayor parte de los casos permanece abierta prácticamente todo el año. Esta circunstancia obliga a un estricto control sanitario de estas instalaciones, en las que se producen cientos de sucesos vinculados a la seguridad o salubridad del agua. Para evitarlos, la Dirección General de Salud Pública realizó el año pasado 738 inspecciones en todo el Archipiélago, de las que 26 acabaron en expedientes y duras sanciones por graves irregularidades. Según explica la responsable de Sanidad Ambiental de la Consejería, María Luisa Pita, las Islas cuentan con una normativa autonómica específica que se ha cambiado en dos ocasiones, siendo el último documento en vigor el Decreto 212 del año 2005. Junto a él convive el Real Decreto 742 de 2013 del Ministerio de Sanidad, que trata de armonizar todas las disposiciones autonómicas respecto a estas instalaciones acuáticas. “Lo que buscamos con las actuaciones sanitarias que llevamos a cabo es proteger a los ciudadanos de dos tipos de riesgos, los vinculados a la seguridad de la propia instalación y la salubridad del agua. Para nosotros son dos términos que están indisolublemente unidos, porque no cabe mayor vulnerabilidad para un individuo que cuando está con la mayor parte de su cuerpo al descubierto, descalzo, bajo la acción del sol y mojado”, agrega María Luisa Pita.

http://www.diariodeavisos.com/2015/08/sanidad-sanciona-26-piscinas-canarias-por-graves-irregularidades/ 

miércoles, 5 de agosto de 2015

Sueños que se cumplen

No tiene muy claro a dónde va, pero sabe que estará bien, porque su madre está a su lado. Su batalla, que empezó prácticamente cuando todavía estaba en el vientre de su madre, se ha convertido ya en todo un símbolo de la lucha contra las enfermedades raras en Canarias. Se llama Eidher Hernández, y ayer por fin cumplió el sueño de viajar a Boston, donde será tratado de la alteración genética que padece. Hasta sentarse en el avión que lo llevará al Children’s Boston Hospital, sus padres, Jessica Portillo y el popular actor cómico tinerfeño Juanka Hernández, han librado una batalla que por momentos parecía perdida. No en vano, debían conseguir los 250.000 euros necesarios para llevar a su pequeño hasta Estados Unidos.

http://www.diariodeavisos.com/2015/08/suenos-se-cumplen/ 

martes, 4 de agosto de 2015

El tiempo



Quién no ha escuchado cada verano eso de: “Hacía años que no hacía tanto calor”; o aquello de: “Creo que las temperaturas de este mes de julio son las más altas de los últimos 75 años; o mi preferida: “Yo nunca había pasado tanto calor en mi vida”. Los tópicos del tiempo y la temperatura son, como los amistosos de la pretemporada futbolera o las siestas durante las etapas ciclistas del Tour de Francia, un clásico veraniego, igual que lo son en otoño las quejas por la lluvia o por el frío en invierno. Porque la ciudadanía, que hoy en día está sobreinformada y demasiado condicionada por lo que se dice y se cuenta, pierde la memoria con excesiva facilidad, olvidando algo tan real como la vida misma: que en verano suele hacer calor y en invierno, frío. Que en otoño, como en marzo o en abril, es más que probable que a uno le caiga un chaparrón en cualquier momento; de la misma forma que en el norte de España, como en el centro de Europa y en buena parte del planeta, hay una alta probabilidad de que nieve en los meses de diciembre y enero. 

Es verdad, porque tampoco se puede negar la mayor, que son pocos los capaces de soportar 45 grados a la sombra en Córdoba o Sevilla durante tres semanas seguidas; de la misma forma que no es habitual que en Palma de Mallorca o Murcia pueda llover ininterrumpidamente durante un mes. Pero de ahí a proclamar que el mundo se va a acabar por la acción del controvertido cambio climático, va un abismo. De hecho, no hay más que escuchar a los abuelos para darse cuenta de que el calor, el frío, la lluvia, el viento o la nieve estaban ahí mucho antes de que llegáramos nosotros. El problema, en mi modesta opinión, radica en que nos creemos el centro del universo, cuando realmente apenas somos un grano de arena en el desierto. El agua, el fuego, la tierra y el aire nos tienen a su merced, por mucho que nos empeñemos en predecirlos y controlarlos.

La naturaleza, tan sabia como desconocida, nos ha permitido establecernos con una serie de condiciones, unas premisas que hemos olvidado con la facilidad de quien despierta de un mal sueño. Solo nos acordamos de ella cuando vamos a la playa en verano o a la montaña en invierno; cuando sentimos temblar la tierra y nos acogotamos al ver las grietas en el suelo; cuando temporales y relámpagos nos enseñan que lo único que podemos hacer es intentar ponernos a salvo y rezar para que no nos toque; cuando nos tapamos los oídos cada vez que se escucha el rumor lejano de un árbol talado o un bosque quemado. Porque el futuro, cierto es, no está escrito, pero por mucho que intentemos modificar el curso de los acontecimientos, no seremos nosotros quienes decidamos qué ocurrirá mañana.