La directora general de la Organización de
Naciones Unidas para la Educación, la Cultura y la Ciencia (UNESCO),
Irina Bokova, ha condenado la muerte de tres periodistas en el marco de
la crisis egipcia y ha instado a las autoridades interinas a investigar
estos sucesos. "Lamento las muertes de Ahmed Abdel Gawad, Tamer Abdel Raouf y
Mosab al Shami", ha dicho, al tiempo que ha hecho un llamamiento a las
autoridades interinas a "hacer todo lo posible para garantizar la
seguridad de los profesionales de la información". Bokova también ha expresado su "gran preocupación" por "la
violencia dirigida contra los medios de comunicación en Egipto, donde
cinco periodistas han muerto en el ejercicio de sus funciones en el
lapso de unos pocos días".
Según Reporteros Sin Fronteras (RSF), Gawad, redactor del diario Al Ajbar, y Al Shami, fotógrafo del Rassd News, murieron el pasado
14 de agosto al recibir varios disparos mientras cubrían el desalojo de
las manifestaciones de apoyo al ex presidente Mohamed Mursi en El Cairo. Raouf, por su parte, era el director regional del diario oficial Al Ahram y murió el pasado 19 de agosto al ser disparado cuando se
encontraba con su vehículo en un puesto de control de Damanhur. Hamed al
Arbari, otro periodista que iba en el coche, resultó herido. Egipto vive en una gran inestabilidad desde febrero de 2011,
cuando las revueltas populares llevaron a la caída del régimen de Hosni
Mubarak, a pesar de que en junio de 2012 el país celebró sus primeras
elecciones democráticas en décadas, dando al islamista Mohamed Mursi la
Presidencia.
Tras un año de continuas tensiones por el giro islamista de Mursi,
que prometió gobernar para todos los egipcios, el pasado 3 de julio las
Fuerzas Armadas dieron un golpe de Estado y anunciaron una 'hoja de
ruta' para completar la transición política, que aún no han
implementado. En señal de protesta por el golpe de Estado, miles de personas
-sobre todo seguidores de Hermanos Musulmanes- se concentraron en las
principales plazas de El Cairo y otras ciudades para exigir el regreso
de Mursi y la salida definitiva de los militares del poder.
Finalmente, las fuerzas de seguridad decidieron la semana pasada
desalojar las concentraciones de apoyo a Mursi, dejando un saldo de al
menos 800 muertos y miles de heridos, aunque Hermanos Musulmanes habla
de más de 4.500 fallecidos. Desde entonces, las autoridades egipcias han llevado a cabo una
campaña de detenciones contra los principales líderes de Hermanos
Musulmanes, incluido su guía espiritual, Mohamed Badie, acusados de
incitar a la violencia.
Fuente: Europa Press