
Proyectada en una silueta para proteger su identidad y garantizar su vida, una mujer indígena ha narrado los horrores sufridos a manos de los soldados. "Yo grité por miedo, pero nadie me escuchó, estaba sola, me pegaron y me tiraron al suelo. Primero me violó uno y luego otro. Ellos se reían mientras me violaban y me dejaron desangrando", detalló. Tras sufrir amenazas de muerte la mujer decidió, por temor, no contar nada de lo sucedido a su esposo ni a su familia. "No hablé con nadie, me quedé callada, sufriendo mi dolor, y me fui a refugiar a México, pero hoy estoy aquí para exigir justicia y para que se enteren de lo que sufrí", señaló.
El tribunal de conciencia de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, ofrece una especie de "justicia simbólica y alternativa", para que las víctimas cuenten su sufrimiento. Con sus testimonios, las mujeres, en su mayoría indígenas, no sólo buscan que se conozca su tragedia sino también que los hechos sean considerados como "crímenes de guerra y de lesa humanidad", y sean juzgados. La guerra de Guatemala dejó más de 250.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, hasta ahora, ningún caso de violación sexual durante la guerra ha sido investigado y mucho menos juzgado, por lo que los hechos permanecen en "total impunidad".
Fuente y foto: EFE
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