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domingo, 20 de marzo de 2011

Rumbo a un sueño: Una primera reflexión

Comienza la aventura. A pocas horas de embarcar rumbo a Nueva Zelanda (vía Londres, Bangkok y Sydney), por fin he decidido y he podido empezar este cuaderno de viaje. Atrás quedan meses de preparativos, semanas de nervios, días de frenética actividad y mucha, mucha ilusión. Dicen que la fortuna hay que buscarla, y en eso estamos Olivia, mi fiel compañera, y yo. Cansados de rutinas, de hastío, de miedos y ansiedad, hemos cogido la mochila con la esperanza de vivir una experiencia inolvidable.

Cuando menos, será algo que podamos contar a nuestros hijos. A ellos les explicaremos que un día, en plena crisis, desafíamos al desánimo y viajamos en el tiempo para reencarnarnos en colonizadores. Y qué mejor lugar para partir de cero que las Antípodas, un lugar mágico donde los sueños pueden hacerse realidad. Hasta allí llegaron hace siglos muchos jóvenes como nosotros, que dejaron atrás todo lo que tenían con la certeza de que estaban haciendo algo grande. Y a fe que lo lograron.

Nosotros no somos tan ambiciosos, porque nos basta con desafiarnos a nosotros mismos y demostrarnos que fuimos capaces. No fue una decisión fácil, o sí. Para la mayoría somos dos locos que están cometiendo un disparate. Y quizá llevan razón, porque en cierta forma sólo la locura permite ahondar en lo mejor y lo peor de uno, para encontrarse con el tiempo y el espacio perdido en la inmensidad del día a día.

Nuestra ruta tiene destinos fijados, organizados y concretos, pero también tiene las puertas abiertas de par de en par. Sydney, Bali, Hong Kong y Camboya aparecen en el horizonte, con toda su magia y su crudeza. El mundo es mucho más grande de lo que imaginamos, y quizá si ponemos nuestros problemas en el gran bazar del planeta, quizá no tengan tanto valor como pensamos. Culturas, pueblos y personas pasaron y seguirán pasando, y sólo unos pocos consiguieron ser recordados más allá de las décadas.

Para empezar, me voy despidiendo. Con la promesa de relatar en primera persona todo este disparate que promete ser apasionante. Habrá datos, anécdotas, historias, reflexiones y, como al inicio de este post y de esta aventura, ilusión, mucha ilusión.

4 comentarios:

Víctor Garrido Delgado dijo...

Quería ser el primero en comentar tu diario de viaje, del que mañana comienza y que te llevará al otro punto del planeta, mientras espero pacientemente a que termines de afeitarte (¡qué huevudo eres, mi niño!) y vayamos a tomarnos unas birras de despedida. Te lo diré en directo después, pero primero dejaré constancia por escrito en estas líneas, para que luego no se diga: Te deseo toda la suerte del mundo, a ti y a Olivia, por esta aventura. Es el viaje que se merecen, el más grande de sus vidas y el que les enriquecerá más como personas, no me cabe ninguna duda. Pero esto también es la mejor forma para hacerle un corte de mangas a todos esos cabrones que pretenden manejarnos como teleñecos: podemos hacer lo que queramos, si le echamos huevos, justo como están haciendo ustedes ahora. Eres un ejemplo, Jose. Te quiero mucho, hermano. Seguiré con mucha atención este blog. ¡Buen viaje!

Domingo dijo...

Que les vaya bien a ambos en búsqueda de su particular/común Itaca, recuerdas?:No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón.Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino; mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,rico de cuanto habrás ganado en el camino.
Dios delante. Antonio

Kwentaro dijo...

Chicos vivid a tope la experiencia.
No será cómoda ni tranquila, para eso se queda uno en casa. Pero desde luego será muy interesante y enriquecedora.
Viajar es sinonimo de pasar penurias, horas de espera, mala comida, gente que intenta estafarte y un largo etcetera.
Hay que mantener la mente abierta, impregnarse de lo nuevo y no de menos casa.
Os admiro porque habeis escuchado vuestro corazón, y habeis tenido el coraje de escucharlo y lanzaros a la aventura. Cuantos dicen si yo pudiera.. cuando todos pueden. Solo hace falta ir construyendo ese sueño día a día, en el caso de algunos año a año, hasta que la ocasión se presenta, y entonces te subes al tren.
La mejor historia es aquella que construis juntos día a día. Hoy la haceis algo más mágica, algo más audáz. Vuestra historia es una historia de aprendizaje, de forjar vuestro destino, como canto Tolkien o Stevenson.
Volvereis como lo hacían los viejos marinos, algo más sabios, y quizas, algo más tristes.
Vivid a tope la experiencia. Me despido con la frase de un famoso escalador: "Yo he de morir libre en una tierra extraña, y que sobre mi tumba se entrelacen los sueños de mujeres somalíes y no la hipocresía de los hombres civilizados".

Begoña Romero dijo...

Hola Jose (y Olivia)

Me he quedado alucinada cuando en mi muro de Facebook entre mucho 'más de lo mismo' he encontrado un saludo tuyo desde las Antípodas.

Supongo que no te costará creer que algunas veces me he planteado cortar con todo y realizar un viaje de ese tipo. Te lo habrá dicho todo el mundo pued creo que es un pensamiento universal jejeje. Pero la verdad que del dicho al hecho hay mucho camino y os felicito tanto tanto tanto por la valentía que habéis tenido de no instalaros en la comodidad y dar el paso.

La verdad que la noticia me ha sorprendido y no me cuadra mucho con el chico súper tranquilo y meticuloso del Diario. O tenías un lado salvaje oculto o el Málaga CF no era lo suficientemente interesante como para sacarte el espíritu aventurero en horas de trabajo jeje. Creo que es un buen momento para decírtelo por si os captura alguna tribu caníbal de la zona. Aunque trabajamos juntos solo un año fuiste un compañero excelente y me enseñaste muchas cosas de la profesión, más de las que crees (y no me refiero sólo a las normas del baloncesto que no tenía ni puta idea jeje).

Bueno, dejo de ponerme melodramática. Seguro que te estás partiendo el culo pero la verdad que cuando eres nuevo en un trabajo te impacta mucho la gente con la que coincides y para mi fue una suerte y muchas de esas cosas me han servido para lo que he hecho después.

Volviendo al viaje, estoy segura de que lo pasaréis de miedo, habrá momentos buenos y malos pero como bien dices el mundo es muy grande, la vida es muy corta, y sería una pena que se acabase sin haber visto un poco más. Ahora tengo una editorial, creo que ya lo sabes, empápate de todo y te espero a la vuelta para publicar una buena historia sobre horizontes infinitos. Mientras te seguiré en el blog.

Cuida a Olivia y sed muy felices. Hasta pronto!

Bego