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jueves, 3 de octubre de 2013

La ONCE, premio Príncipe de Asturias de la Concordia

La Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE) ha sido galardonada con el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en "atención a su extraordinaria labor durante más de tres cuartos de siglo", según ha hecho público este mediodía el jurado encargado de su concesión en Oviedo. Miguel Carballeda, presidente de la ONCE y su Fundación, tras agradecer la concesión del galardón, ha asegurado que "es un reconocimiento a toda la ciudadanía española que, con su colaboración solidaria, ha hecho posible la labor de la ONCE y su Fundación". "Es una noticia que nos satisface y enorgullece. Es un reconocimiento destacado, a nivel nacional e internacional, de la labor que durante todo este tiempo han hecho, hacen y harán las mujeres y los hombres que, ahora y siempre, han estado relacionados con la ONCE en cualquiera de sus ámbitos", ha insistido.

miércoles, 27 de junio de 2012

Nueva campaña para impulsar la participación en causas solidarias

La Fundación Hazloposible lanza la campaña 'Dale un empujoncito a la participación'. Con ella, quiere impulsar la participación de la sociedad en ONG y causas solidarias de la mano de personas que ya lo están haciendo. En un momento en que numerosas organizaciones sociales han visto incrementar las necesidades de las personas a las que atienden, esta campaña busca canalizar las ganas de ayudar de la gente a causas o proyectos que ahora más lo necesitan.

"Muchas personas nos hemos planteado alguna vez colaborar de alguna forma con una ONG, pero no terminamos de decidirnos. Con esto, al igual que con muchas otras cosas de la vida, nos ayuda mucho un empujoncito de alguien en quien confiamos para dar ese primer paso. Esta campaña es precisamente, para eso: para que demos un empujoncito a personas que están a nuestro alrededor y se decidan a implicarse en una ONG o en una causa solidaria que necesita de su ayuda", explica Paloma Ortega, responsable de comunicación de la Fundación Hazloposible.

La campaña, realizada con el apoyo de la Comunidad de Madrid, se desarrollará en las redes sociales, principalmente en Facebook y Twitter con el hashtag #empujoncito, y prevé diversas acciones para animar a la gente a implicarse en causas solidarias. En la web de la campaña se encuentran diversas formas de implicarse: con voluntariado presencial u online, buscando las causas y ONG que más les interese, o apoyando con una microdonación a un proyecto concreto, entre otras. "Lo importante es que la gente sepa que hay muchas formas de participar y que se pueden adaptar a lo que cada persona busca o necesita en ese momento de su vida. En Hazloposible les facilitamos la entrada al mundo de la solidaridad de la forma que cada persona elija", añade Ortega.

Fuente: Europa Press

viernes, 3 de julio de 2009

La Fundación Vicente Ferrer quiere apadrinar a 30.000 niños en Kurnool

La Fundación Vicente Ferrer necesita que 30.000 españoles se conviertan en padrinos de niños indios de la región de Anantapur, donde desarrolla desde hace 40 años su trabajo humanitario, y también de la vecina Kurnool, hacia donde quiere extender su obra solidaria. La viuda de Vicente Ferrer, Anna Ferrer, y su sobrino, Jordi Folgado Ferrer, han hecho este llamamiento este jueves en una rueda de prensa en Barcelona, en la que han explicado que las aportaciones de los 30.000 padrinos se destinarán a niños y niñas que viven en las dos regiones.

"Éste es nuestro reto",
ha dicho Folgado Ferrer, de cara a un futuro sin la presencia física del humanista catalán Vicente Ferrer, fallecido el pasado día 19 de junio a los 89 años, y que expresó esta necesidad a su sobrino antes de sufrir una embolia meses antes de morir. En opinión de Folgado Ferrer, la experiencia de tantos años de trabajo en Anantapur permitirá que la extensión de la acción humanitaria a Kurnool, una región que padece importantes sequías y en la que muchas personas viven en condiciones difíciles, se lleve a cabo con mayor rapidez.

La viuda de Ferrer ha recordado que en Anantapur la acción de la Fundación ha construido 30.000 casas para personas que vivían en chozas, dos hospitales en los que se atienden partos difíciles y que están en condiciones de practicar cesáreas, así como la escolarización de casi el 100% de niños ciegos y sordos en la educación primaria y ya se empieza en la secundaria.

Los dos veteranos cooperantes han recordado que el trabajo solidario no puede cesar con el fallecimiento de Vicente Ferrer y que la Fundación continuará su obra impulsando nuevos proyectos, como la prolongación de su acción hacia Kurnool, donde hay numerosos grupos tribales que viven en condiciones muy difíciles, ha explicado Folgado.

Anna Ferrer también quiere continuar un proyecto personal que ha impulsado en Anantapur, el objetivo del cual es acabar con los malos tratos de los que son víctimas las mujeres por parte de sus suegros y maridos e incluso sus padres. "Es difícil -ha admitido- porque queremos hacerlo sin enfrentarnos a los familiares pero poco a poco hay que conseguir que las mujeres sean tratadas con mayor respeto", ha explicado.

Homenaje

La esposa del humanista se encuentra estos días en Barcelona, donde ayer se tributó un homenaje a la vida y a la obra solidaria que impulsó en la India Vicente Ferrer en la basílica de Santa Maria del Mar y que contó con la asistencia de un millar de personas, entre ciudadanos y autoridades. "Le veo por todas partes -ha dicho la viuda de Ferrer- y en todos los corazones de todos los que vinieron ayer a celebrar su vida" y ha añadido que "no hay palabras para describir a una persona tan excepcional y especial como él".

A su juicio, su marido "tenía la capacidad de hacer líderes para el futuro", como ella misma, su hijo Moncho y su sobrino, además de otras personas de la Fundación, a los que dejó trabajar "con independencia" por lo que su legado continuará adelante "para ayudar a las miles de personas que sufren o son pobres".

Ilustre, especial, trabajador, humanitario, cariñoso y con un gran sentido del humor son algunas de las virtudes de Vicente Ferrer que ha descrito este jueves Anna Ferrer, que ha agradecido el "cariño, respeto y amor" de los cientos de miles de personas que han sentido su fallecimiento tanto en la India como en España.

Fuente: EFE

Foto: AP

viernes, 19 de junio de 2009

Muere Vicente Ferrer, el hombre que llevó la esperanza a la India

Vicente Ferrer ha dejado 135.000 huérfanos, exactamente el número de niños apadrinados en la actualidad por la Fundación que lleva su nombre. Seguramente muchos más sentirán la pérdida de un padre. En los últimos 55 años, este hombre, que «soñó con ayudar a los demás», trabajó con ahínco para mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos de la India.

Ferrer (Barcelona, 1920) falleció ayer rodeado de su mujer y tres hijos tras en la localidad india de Anantapur, tras agravarse su estado de salud por los problemas respiratorios que padecía desde hace tiempo. El cooperante, de 89 años, ingresó el 19 de marzo en el hospital de Anantapur por un accidente vascular cerebral y, tras ser trasladado a Vellore, fue dado de alta el 25 de abril para seguir la recuperación en su domicilio, donde sin embargo en los últimos días su estado de salud había empeorado.

A sus 89 años, Ferrer era una institución en la India, país al que llegó en 1952 como misionero jesuita. Desde entonces dedicó su vida a erradicar el sufrimiento de los más desfavorecidos en unos de los Estados más pobres del mundo. En principio su objetivo era completar su formación, pero la pobreza le llevó por otro camino: dar solución a los problemas de los necesitados. De esta forma puso en marcha iniciativas como «El milagro de dar», que consistía en una pequeña ayuda económica y asesoramiento técnico para obtener agua para los cultivos. Si cada campesino devolvía el préstamo —sin intereses—, el milagro se extendía por toda la comunidad.

Su lucha junto a los pobres despertó la suspicacia de las clases dirigentes y fue expulsado de la India en 1968, tras la publicación de un artículo titulado «La revolución silenciosa» en el semanario de mayor tirada. Sin embargo, 30.000 personas se movilizaron y recorrieron los 250 kilómetros que separan Manmad y Bombay para pedir su regreso. Ferrer se despidió de sus seguidores con la frase: «Ya vuelvo, esperadme».


Y no hablaba en vano. En 1969 regresó con el apoyo de la entonces primera ministra, Indira Ghandi, y se instala en un de los distritos más pobres del país, Anantapur. Tras abandonar la Compañía de Jesús —no quiso regresar a Europa, tal y como le fue ordenado—, crea la Fundación Vicente Ferrer junto a la que será su mujer, la periodista inglesa Anne Perry. Desde entonces trabaja para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas de la sociedad hindú, regida por el sistema de castas. Así, los intocables, los grupos tribales y las mujeres centran su trabajo humanitario.


Los inicios

La Fundación Vicente Ferrer dio sus primeros pasos con sólo seis voluntarios. Hoy son 1.800 trabajadores, el 99% de ellos de Anantapur. Además fue recibido por los políticos radicales con virulencia: «Ferrer vuelve a casa», decían pintadas en las paredes. Hoy le colman de reconocimientos. Hoy día la Fundación apadrina a 135.000 niños, tiene presencia en 2.000 pueblos y de los cuatro millones de residentes de Anantapur dos y medio se benefician de su trabajo. En 1996 se estableció la Fundación Vicente Ferrer en España para asegurar la viabilidad económica del proyecto: 150.000 españoles colaboran en su misión. Sólo en 2007, recaudó de forma privada 40 millones de euros.

Publicado en el diario ABC

Autor: Jaime León

Foto: Andreu Dalmau (EFE)

jueves, 18 de junio de 2009

Se agrava el estado de salud de Vicente Ferrer

El estado de salud del cooperante español Vicente Ferrer se ha agravado en las últimas horas, según han informado a elmundo.es fuentes de la fundación que lleva su nombre. El filántropo catalán, conocido como el 'santo de la India', sufrió un infarto cerebral el pasado 20 de marzo e ingresó en estado crítico en un hospital de la región india de Anantapur, donde realiza su labor social de desarrollo.

Posteriormente, fue trasladado a otro hospital situado al sur del país, tras experimentar ligeras mejorías en su estado. Sin embargo, la salud de Ferrer, que el pasado 9 de abril cumplió 89 años se ha ido deteriorando durante este tiempo.

Fuentes de su fundación afirman que tiene importantes problemas respiratorios y que ha empeorado en las últimas horas. En las últimas semanas, la Fundación ha recibido más de 5.000 mensajes de apoyo a Vicente en los que solicitaban también para él la concesión del Premio Nobel de la Paz, por su labor en favor de los más necesitados de la India.

viernes, 15 de mayo de 2009

"Mi padrastro me pega cuando bebe"

Fernando tiene 14 años. Vive con su madre y con la pareja de ésta. Él llega borracho a casa y pega a Fernando y a su hermano, y cuando están acostados también a su madre. Al día siguiente su padrastro se muestra como si no hubiera pasado nada. La relación con su madre es buena y afirma que antes su padrastro era feliz, y sin embargo ahora se siente desgraciado. Raúl tiene 9 años. Hace dos años y medio abusaron de él. Estando en su barrio se acercaron dos chicos a enseñarle un monopatín y le llevaron a un cuarto donde le obligaron a tocarles. Confiesa llorando que no se atrevió a contárselo a nadie, ni siquiera a su madre por miedo a que le regañaran.

Estos dos testimonios -cuyos nombres reales se han omitido para preservar su intimidad-, están incluidos en el Informe General de 2008 de la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (Anar), una organización que lleva más de 30 años trabajando en la promoción y defensa de los derechos de los menores en situación de riesgo y desamparo en España y Latinoamérica. Anar, que es miembro de la Asociación Española de Fundaciones y de la Plataforma de Organizaciones de Infancia, recibió en 2008 más de 105.000 demandas de asesoramiento y ayuda, de las que 2.851 se produjeron desde Canarias. La mayor parte de las llamadas de orientación especial, en torno a un 33%, hicieron referencia a un menor víctima de violencia en cualquiera de sus formas (bullying, maltrato físico y psicológico, abuso o agresión sexual, abandono, fundamentalmente).

Desde que en 1994 la Fundación Anar pusiera en marcha el Teléfono del Niño y el Adolescente, la entidad ha constatado un incremento progresivo de las situaciones de violencia. Además, el 50% de éstas se padecen diariamente y vienen sucediéndose desde hace más de un año en el entorno familiar; en la mitad de los casos el agresor es identificado como la madre, el padre o ambos progenitores. En su informe, Anar destaca también el aumento de las llamadas sobre abusos sexuales, especialmente a través del Teléfono del Adulto y la Familia. En concreto, las llamadas de orientación especial recibidas acerca de este problema, supusieron el 7,36% del total. La mayoría requirieron una intervención específica por parte de Anar, que atendió 247 casos de abuso sexual en España en 2008.

Junto a los agresiones y violaciones a menores, el abandono o la negligencia en el cuidado de los hijos fueron los otros dos problemas más frecuentes de maltrato a la infancia. Según la Fundación de Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo, la mayoría de estas denuncias permanecerían ocultas, puesto que los propios menores sólo las comunican en un 0,89% de los casos. La razón principal es su incapacidad para solicitar esta ayuda dada la corta edad en la que se suele producir este problema. Al respecto, Anar subraya en su informe que a través de la línea del Adulto y la Familia esta situación de alto riesgo representó en 2008 el 7,72% de las llamadas.

Como ejemplo, Anar expone el caso de María, quien llamó al teléfono de ayuda para relatar lo que estaba viviendo su compañero de clase Javier, de 12 años. La niña explicaba que Javier iba mal vestido a clase, "huele mal y no está bien alimentado". Ella ha visto cómo "coge los bocadillos del suelo o de la basura". Según María, Javier le ha reconocido que pasa mucho tiempo solo en casa, que no sabe quién es su padre y que su madre no le atiende lo necesario. "Sus compañeros de clase le discriminan y se ríen de él, llegando incluso a agredirle físicamente". Actualmente, el caso de Javier está en manos de los Servicios Sociales del municipio en el que reside e interviene el centro escolar en el que estudia.

El Teléfono Anar, que es el único teléfono de escucha y orientación profesional gratuito que atiende las 24 horas a los niños y adolescentes de toda España, ha recibido más de 1.700.000 llamadas los últimos 15 años. Merced al trabajo que desarrolla, ha realizado más de 150.000 derivaciones a recursos sociales y jurídicos de todas las comunidades autónomas.En su Informe General de 2008, la Fundación Anar también reseña el aumento del número de padres que se pusieron en contacto con la organización porque tienen hijos con dificultades para aceptar las normas y límites necesarios para una convivencia familiar normal. Se trata de menores que en muchos casos son violentos, incluso con sus padres, que presentan absentismo y violencia escolar o que realizan actos delictivos, cada vez desde edades más tempranas.

Según los testimonios de los progenitores recogidos por Anar, estos padres están desorientados y en muchos casos recurren a la violencia por incapacidad; en otros casos, las actuaciones van desde la permisividad hasta estilos educativos autoritarios. Así, los problemas en las relaciones familiares fueron el segundo motivo de llamada por el que piden ayuda los niños y los adolescentes (problemas en la comunicación entre padres e hijos, carencia de referentes, falta de apoyo emocional, etc). Supusieron el 13,7% de las llamadas de orientación especial del Teléfono Anar. Mientras, la violencia doméstica estuvo presente en el 13,98% de las llamadas de orientación especial, y un tercio de ellas reflejaron problemas entre los padres. También en un 13,12% aparecieron descritos problemas de adicciones a sustancias en el hogar y no por parte de los niños y adolescentes.

Publicado en el Diario de Avisos

viernes, 9 de enero de 2009

Vicente Ferrer recibe la gran cruz de la Orden del Mérito Civil del Gobierno español

Vicente Ferrer ha recibido la gran cruz de la Orden del Mérito Civil que le impuso el Gobierno el pasado 26 de diciembre de manos de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Es, sin asomo de duda, un héroe, un santo y, por encima de todo, alguien que ha demostrado que cualquier cosa es posible si uno tiene la firme determinación de llevarla a cabo. Esta mañana ha recibido a la delegación española con el aspecto de un hombre aparentemente frágil, aparentemente mayor -tiene 88 años-, apoyándose en una muleta y en su mujer, a la que cariñosamente cogía por la cintura, y con una sonrisa permanente.

Con cuidado, despacio, ha acompañado a Fernández de la Vega y a los medios de comunicación a una pequeña sala que se encuentra al principio de su campo base aquí en Anantupur -un distrito perdido de la India más pobre- y en la que, sobre una mesa está expuesta la maqueta de su trabajo, el de parte de su familia y el de sus colaboradores durante más de 40 años.

Su esposa Ana y su hijo Montxo han tomado la iniciativa al explicar que las pequeñas casas de colores y las siete manchas azules que estaban ante los ojos de la delegación representan a los 2.000 pueblos en los que están trabajando y las presas construidas en una zona en la que no había ni pizca de agua. "Hay cinco hospitales y están distribuidos por todo el distrito, son hospitales generales y son los segundos mejores para personas discapacitadas en toda la India. Son muy importantes porque están situados en el campo, donde todo el mundo vive y así las personas que los necesitan no tienen que desplazarse a la ciudad", ha explicado su mujer.

Vicente Ferrer interviene sólo de vez en cuando, con la voz muy bajita, para señalar que hay "en estos momentos 135.000 niños apadrinados" y que su hijo acaba de poner en marcha una colonia de 100 casas. La Fundación Vicente Ferrer simplemente hace la función que el Estado debía de haber hecho y de la que desistió. Además, demuestra que es posible la regeneración de las zonas más pobres con escuelas, centros de salud, con cultivos ecológicos y poniendo en marcha empresas artesanales que permiten proporcionar trabajo a las mujeres.

Esta mañana, Ana ha enseñado a la delegación española un pequeño ejemplo de su trabajo. En una zona donde la suciedad se hace insoportable y los edificios están derruidos o, simplemente, están hechos de plásticos y un mínimo de obra, la Fundación ha levantado un campamento limpio, lleno de árboles, con vacas bien cuidadas y gallinas. En él están ubicados una escuela para niñas discapacitadas, un centro de planificación familiar, un taller en el que mujeres, la mayor parte de ellas con algún tipo de discapacidad, tiñen alfombras y un centro de objetos elaborados con papel maché.

La directora del área de la mujer ha explicado a la vicepresidenta mientras le enseñaba cómo se tiñen las telas, que hay seis talleres con 15 mujeres discapacitadas que traban 150 días al año. Los miembros de la fundación van por los pueblos preguntando a las familias si hay alguna mujer en esas condiciones y les ofrecen formación y trabajo a cambio de un sueldo. Una vez aprenden a teñir telas, pueden trabajar desde casa.

El sobrino de Vicente Ferrer, también presente el recorrido, explicaba que, si en el campo ganan 20 rupias, en el trabajo que realizan en estas instalaciones pueden llegar a ganar 100 rupias al día. "Algunas mujeres han llegado a ahorrar 70.000 rupias en pocos años y han podido pagar la dote de sus hermanas", añadía ofreciendo un dato indicativo de la forma de vida en la zona.

"El dinero que se obtiene va directamente a los nuevos proyectos de formación", secundaba uno de los 15 voluntarios venidos desde España -pocos, porque para cualquier tipo de función tienen prioridad los trabajadores indios- y empleado en la Fundación por sus conocimientos sobre gestión y administración económica y cuyo cometido es ayudar a las mujeres que están en el taller.

Un Dios y un padre
La delegación se ha trasladado por cada una de las clases en las que las niñas aprenden, entre otras cosas, a expresarse por el lenguaje de signos. Todas han saludado educadas y contentas antes de seguir con su tarea. Al final, en el salón de actos, 50 de ellas han cantado un emocionante himno en español, lleno de sentido en estas circunstancias: "Juntos venceremos un día, no tengo miedo porque mi corazón me hace rebelde, Juntos venceremos. No estamos solos, Dios está conmigo, juntos venceremos y seremos libres algún día".

Para los escépticos, valen los datos: de los cuatro millones de habitantes de Anantapur, 2,5 millones se ven favorecidos por la fundación. Y los testimonios: uno de los primeros niños que fue apadrinado - hoy un hombretón-, cuenta que estudió en la escuela de la fundación: "Tenía una madrina de Inglaterra, pude estudiar y trabajo como fotógrafo desde los 17 años. No sé qué hubiera sido de mi vida sin él. Me casé con una muchacha de aquí por amor, era de una casta inferior y fuera no hubiese podido hacerlo. Aquí no se respeta el sistema de castas". "¿Qué es Vicente Ferrer para mí? Es como un dios, como un padre. aquí todos le llamamos padre y le consideramos como un padre".