http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/26/solidaridad/1353949516.html
La sociedad somos todos. Sin el otro no somos nada. Por eso, todos merecemos el mismo espacio. En este blog intentaremos darle el suyo a todo aquel al que, por uno u otro motivo, se le está negando.
martes, 27 de noviembre de 2012
Apadrina a una empresaria india
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/11/26/solidaridad/1353949516.html
jueves, 16 de agosto de 2012
Receta de música para los niños desfavorecidos de la India
El proyecto comenzó a forjarse en Calcuta en 2008, durante una improvisación de Castells con su guitarra en un hospital de la Madre Teresa, donde realizaba labores de voluntariado. "Detecté una muy buena reacción en los pacientes: uno se sacaba el suero y se ponía a bailar, una mujer que estaba tumbada sonreía. Y entonces una Hermana de la Caridad del centro me dijo: 'Pablo, eso aquí es muy necesario'", explica el cooperante catalán. Al fundador de Locos de la Colina le acompañan este año cuatro voluntarios: tres madrileños -Saúl Jiménez (violín), Esther González (voz, pandereta) y Tania Arbizu (teclados)- y la barcelonesa Arantxa Vinyals (voz).
viernes, 25 de noviembre de 2011
'Tu escoges' erradicar la pobreza extrema en la India
En los últimos años la crisis ha empeorado y ha enseñado su cara más cruel. La Fundación es consciente del esfuerzo que supone para la sociedad española colaborar para luchar contra la pobreza extrema en la India. Sin embargo, apostar por la solidaridad es una condición necesaria e indispensable para conseguir una sociedad y un mundo más justo e igualitario. Por ello, a través de 'Tú escoges' la FVF quiere hacer partícipe de este cambio a toda la ciudadanía.
Desde www.tuescoges.org la Fundación busca implicar a todas las personas en el cambio de Andhra Pradesh. A partir de la presentación de una situación que refleja el día a día de la India rural, el internauta tiene dos opciones: participar para revertir esta realidad o ignorarla. Si decide implicarse activamente en el cambio, la web de la campaña mostrará todo el trabajo que la FVF lleva implementado en la India desde hace más de 40 años y podrá comprobar de primera mano los resultados conseguidos. Por el contrario, si decide no involucrarse, en la web se podrán exponer los motivos de esta decisión.
Las empresas comprometidas contarán con un espacio exclusivo, donde tendrán dos opciones de colaboración: apadrinar a un niño o una niña o participar en proyectos, como la construcción de casas o el Programa de Becas Preuniversitarias. Tanto si el internauta participa como si ignora la nueva campaña, la Fundación busca también su complicidad a través de las redes sociales. Así, la gente podrá hacer el 'test solidario' y difundir el resultado en Facebook. Asimismo, 'Tú escoges' tendrá un distintivo de campaña para que todas las personas que participen puedan integrarlo en su perfil 2.0.
Publicado en el diario El Mundo
Foto: Fundación Vicente Ferrer
lunes, 12 de julio de 2010
"Hacen falta muchas manos para acabar con la pobreza en India"
http://www.diariodeavisos.com/2010/diariodeavisos/content/19054/
miércoles, 10 de febrero de 2010
De Anantapur a Oslo
Dice Rafael Vilasanjuán, impulsor de la plataforma Nobel de la Paz 2010 para la Fundación Vicente Ferrer, que "esta no es una campaña cualquiera". Y no lo es porque no nació en un despacho, canaliza un movimiento ciudadano que se engendró con la muerte del cooperante el pasado mes de junio. Un clamor popular que va "desde la Casa Real hasta los miles de fans del grupo de Facebook", como explica orgulloso Jordi Folgado, sobrino de Ferrer y director general de la fundación que lleva su nombre. Ambos han presentado en Barcelona el dossier que entregaron el pasado lunes en Oslo y la campaña que, desde ahora y hasta el 8 de octubre, día en que se conocerá la decisión de los seis miembros del jurado noruego, pretende exportar el espíritu de Anantapur a todo el mundo. Porque, tal y como ha admitido Vilasanjuán, la labor de Ferrer es conocida apenas en España y en La India. http://www.elmundo.es/elmundo/2010/02/10/solidaridad/1265804876.html
viernes, 3 de julio de 2009
La Fundación Vicente Ferrer quiere apadrinar a 30.000 niños en Kurnool
La Fundación Vicente Ferrer necesita que 30.000 españoles se conviertan en padrinos de niños indios de la región de Anantapur, donde desarrolla desde hace 40 años su trabajo humanitario, y también de la vecina Kurnool, hacia donde quiere extender su obra solidaria. La viuda de Vicente Ferrer, Anna Ferrer, y su sobrino, Jordi Folgado Ferrer, han hecho este llamamiento este jueves en una rueda de prensa en Barcelona, en la que han explicado que las aportaciones de los 30.000 padrinos se destinarán a niños y niñas que viven en las dos regiones."Éste es nuestro reto", ha dicho Folgado Ferrer, de cara a un futuro sin la presencia física del humanista catalán Vicente Ferrer, fallecido el pasado día 19 de junio a los 89 años, y que expresó esta necesidad a su sobrino antes de sufrir una embolia meses antes de morir. En opinión de Folgado Ferrer, la experiencia de tantos años de trabajo en Anantapur permitirá que la extensión de la acción humanitaria a Kurnool, una región que padece importantes sequías y en la que muchas personas viven en condiciones difíciles, se lleve a cabo con mayor rapidez.
La viuda de Ferrer ha recordado que en Anantapur la acción de la Fundación ha construido 30.000 casas para personas que vivían en chozas, dos hospitales en los que se atienden partos difíciles y que están en condiciones de practicar cesáreas, así como la escolarización de casi el 100% de niños ciegos y sordos en la educación primaria y ya se empieza en la secundaria.
Los dos veteranos cooperantes han recordado que el trabajo solidario no puede cesar con el fallecimiento de Vicente Ferrer y que la Fundación continuará su obra impulsando nuevos proyectos, como la prolongación de su acción hacia Kurnool, donde hay numerosos grupos tribales que viven en condiciones muy difíciles, ha explicado Folgado.
Anna Ferrer también quiere continuar un proyecto personal que ha impulsado en Anantapur, el objetivo del cual es acabar con los malos tratos de los que son víctimas las mujeres por parte de sus suegros y maridos e incluso sus padres. "Es difícil -ha admitido- porque queremos hacerlo sin enfrentarnos a los familiares pero poco a poco hay que conseguir que las mujeres sean tratadas con mayor respeto", ha explicado.
Homenaje
La esposa del humanista se encuentra estos días en Barcelona, donde ayer se tributó un homenaje a la vida y a la obra solidaria que impulsó en la India Vicente Ferrer en la basílica de Santa Maria del Mar y que contó con la asistencia de un millar de personas, entre ciudadanos y autoridades. "Le veo por todas partes -ha dicho la viuda de Ferrer- y en todos los corazones de todos los que vinieron ayer a celebrar su vida" y ha añadido que "no hay palabras para describir a una persona tan excepcional y especial como él".
A su juicio, su marido "tenía la capacidad de hacer líderes para el futuro", como ella misma, su hijo Moncho y su sobrino, además de otras personas de la Fundación, a los que dejó trabajar "con independencia" por lo que su legado continuará adelante "para ayudar a las miles de personas que sufren o son pobres".
Ilustre, especial, trabajador, humanitario, cariñoso y con un gran sentido del humor son algunas de las virtudes de Vicente Ferrer que ha descrito este jueves Anna Ferrer, que ha agradecido el "cariño, respeto y amor" de los cientos de miles de personas que han sentido su fallecimiento tanto en la India como en España.
Fuente: EFE
Foto: AP
lunes, 22 de junio de 2009
Un milagro bajo un paraguas
Aún recuerdo aquel tórrido mediodía de abril de 1998 cuando todos en Agraharam, un pequeño pueblo colindante con Anantapur, buscaban desesperadamente la mirada del hombre que camina debajo de un paraguas. El termómetro supera los 50 grados, pero todos sus habitantes están en la calle para ver de cerca al hombre que les ha devuelto la esperanza. Todos se arremolinan bajo ese paraguas negro y viejo para honrar a Vicente Ferrer, el hombre que tuvo un sueño. Le ponen collares de flores, le lavan los pies, le dan agua de coco, dulces, le dan las gracias, le quieren…Le quieren desde que en 1969 llegó a Anantapur, en el estado indio de Andhra Pradesh, para enfrentarse a la pobreza absoluta, para ayudar a los que nunca recibieron ayuda, para decirles a los ‘intocables’, a los pobres de los pobres, que ellos también tenían derecho a vivir y a vivir con dignidad. Y lo hizo desde una pequeña casa que le dejó una organización protestante y en la que sólo había una mesa, una silla, una máquina de escribir y un mensaje en la pared: «Espera un milagro». Siempre recordaba esa frase y lo que pensó nada más leerla: que no había milagro que esperar, que había que salir a buscarlo, que era una locura pero que había que intentarlo.
La locura había empezado mucho antes. En las calles de Barcelona, primero; en el coro de su catedral, después; y finalmente en el frente del Ebro, durante la Guerra Civil española, donde luchó sin pegar un solo tiro en el bando republicano. En las calles de Barcelona, donde nació el 9 de abril de 1920, vio lo primeros intocables de su vida; en la catedral empezó a conocer a Dios y en el frente del Ebro vio la luz que le llevó a la Compañía de Jesús. Después pasó una temporada en el campo de concentración de Betanzos antes de volver a Barcelona e irse a estudiar a un monasterio en las laderas del Moncayo. Y del Moncayo a la India.
El 13 de febrero de 1952 atracó en Bombay, atravesó la Puerta de la India y pisó por primera vez su nueva patria. «Mi nueva tierra de promisión», pensó. Sus primeros años en Mammadh, pequeña localidad al norte de la gran urbe, le supuso un auténtico descenso a los infiernos. Supo entonces que tenía que pasar a la acción, que él no había llegado allí para orar, ver y callar. Empezó construyendo con sus manos un pequeño hospital, luego un colegio, después un pozo tras otro hasta que finalmente se puso a repartir trigo con un carro tirado por un par de bueyes. «Nunca les hablaba de Dios, había otras prioridades», se decía y se repetía, y que él no había llegado hasta allí para elevar las estadísticas de bautizos.
Métodos
Sus métodos empezaron a no gustar. Ni a la Compañía de Jesús ni a las autoridades locales que le veían demasiado poderoso. Estos le quisieron echar y aquellos reconducir. Pero él siguió su camino y la orden de expulsión no tardó en llegar. Fue el 27 de abril de 1968. Durante el siguiente año, mientras la burocracia iba retrasando su salida del país, cientos de miles de personas de todo el estado de Maharastra se manifestaban periódicamente en Bombay contra la salida de father Ferrer. Fue propuesto para el Nobel de la Paz. La revista Life le sacó en portada como el santo desconocido. Al final, Indira Gandhi, presidenta del país, dijo la última palabra; un telegrama suyo leído ante más de 30.000 personas zanjó la cuestión: «El padre Ferrer marchará al extranjero para pasar unas cortas vacaciones pero será bienvenido a su vuelta».
Quisieron convertir la victoria en derrota. La Compañía le quiso atar corto y los políticos le prohibieron volver a Maharastra. Aquéllos quisieron que se dedicara exclusivamente a la enseñanza y de éstos sólo el gobernador de Andhra Pradesh, una de las zonas paupérrimas de la India, le permitió quedarse en su estado. Y allí se fue, en 1969, después de unas cortas vacaciones. Y con él, Anna Perry, una periodista inglesa de 22 años, 26 menos que él, que era la encargada de cubrir las manifestaciones de Bombay a favor de Vicente. Se conocieron el 27 de julio de 1968 («Recuerdo muy bien esa fecha» —me dice Anna— «porque estaba convencida de que ya nunca me iba a separar de él») y se casaron el 4 de abril de 1970, poco antes de que la Compañía de Jesús lo expulsara de su seno.
En busca del milagro
Fue entonces cuando Vicente Ferrer y Anna (su otro yo, la organización que unir a la imaginación, la fuerza indestructible que le complementaba…) salieron a buscar ese milagro que le gritaba desde la pared de aquella humilde casa donde empezó a hacerse realidad su sueño. En 1969 habían creado RDT (Rural Development Trust o Consorcio para el Desarrollo Rural), el instrumento mágico con el que se puso en marcha la mayor transformación que se recuerda en un estado indio a manos de una organización no gubernamental… y en 1996 vio la luz la Fundación Vicente Ferrer (FVF) y con ella un programa de apadrinamiento de niños que a día de hoy supera ya los 135.000.
Y este milagro tiene más cifras que las de los populares apadrinamientos: más de 2,5 millones de personas de 1.874 pueblos del distrito de Anantapur, que se acerca a los cuatro millones de habitantes, se benefician de los proyectos de RDT y la FVF. A lo largo de estos años se han construido 39.000 viviendas para las familias más desfavorecidas; además, tres hospitales generales, un centro de planificación familiar, un centro para enfermos terminales de sida y 14 clínicas rurales funcionan a pleno rendimiento; han levantado 1.696 escuelas y centros educativos y 120 bibliotecas que educan a 158.000 alumnos de primaria y secundaria; además, cerca de 500 jóvenes más están preparándose para entrar en la universidad y otros tantos están cursando ya carreras universitarias. Y luego están los centros especiales para invidentes, sordos, discapacitados psíquicos; un total de 1.300 shangams acogen a 15.600 personas con distintas discapacidades, que cuentan además con 18 escuelas residenciales.
También han sacado agua de donde no había: miles de pozos afloran por todo el distrito y casi 2.300 embalses de distintos tamaños consiguen dos y hasta tres cosechas por año gracias a los casi tres millones de árboles frutales plantados. Además, más de 70.000 mujeres se han unido en más de cuatro mil asociaciones para que puedan participar activamente en cualquier aspecto de su vida o de la vida de su comunidad con los mismos derechos del hombre. Todo esto después de que en 1982 se pusiera en marcha un ambicioso plan de control de la natalidad que ha contribuido de manera significativa a mejorar el nivel y la calidad de vida de miles de mujeres.
Se podría seguir hablando de todo lo que ha cambiado la vida de los más desfavorecidos del distrito de Anantapur desde que llegó Vicente Ferrer. Pero los números no alcanzarían a dibujar realmente la labor realizada. Vicente no sólo les dio la oportunidad de vivir dignamente, de comer, de poder disponer de algo tan básico como el agua o de tener un trabajo digno, una vivienda incluso; no, no sólo ha conseguido que sus hijos reciban la educación que no recibieron ellos, y una atención sanitaria de calidad… No, Vicente Ferrer les dio mucho más, les dio la oportunidad de ser, les ofreció la esperanza que nunca tuvieron, les devolvió la dignidad arrebatada.
Me viene a la memoria más que nunca la cena que disfrutamos el pasado 26 de enero en Anantapur. Sentados en su comedor, devorando una deliciosa tortilla de patatas con Anna y Begoña, Vicente nos contaba todo lo que todavía le quedaba por hacer. Qué ese milagro que le gritaba desde aquella pared todavía era una utopía: que hacían falta más hospitales, más colegios, más agua, más trabajo. Y nos lo decía como si el futuro fuera suyo, como si le sobrara tiempo para seguir haciendo realidad cada día el milagro del pan y los peces.
Estos continuos milagros le hicieron merecedor de un sinfín de galardones: desde el Príncipe de Asturias de la Concordia (1998) a la reciente concesión de la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil que le hizo entrega en los primeros días de este año la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega. Pero no son estos galardones los que más feliz le hicieron, no, él buscó siempre la sonrisa de cualquier niño de esos que no dudaba en enfrentarse a los 50 grados para ver de cerca al hombre que caminaba debajo de un paraguas.
El pasado 20 de marzo sufrió una embolia cerebral de la que ya no ha podido recuperarse. Si en algún momento desde entonces le ha vuelto la lucidez seguro que ha reflexionado y ha llegado a la conclusión de que lo dejaba todo en buenas manos: en las de Anna y en las de Moncho, el segundo de sus tres hijos, el sucesor, el que sigue sus pasos; sin olvidarse de sus hijas Tara y Yamuna, de sus seis nietos y de los millones de personas en todo el mundo que nunca permitirán que se extinga ni su memoria ni su obra.
Aún recuerdo aquella entrevista que le hice en 1998, allí en la India, cuando me dijo que ya había elegido el lugar donde descansaría cuando se fuera. Está, me dijo, en la ladera de una de las montañas que rodean Anantapur. No quería que se convirtiera en lugar de peregrinaje pero sí que cuando las gentes pasen por su lado puedan decir: «Allí está Vicente». Y será verdad porque Vicente Ferrer, el hombre que tuvo un sueño, nunca se irá de Anantapur. Permanecerá allí, siempre terco, inagotable e indeleble en la ladera de esa montaña, hasta que averigüe por sí mismo que el milagro era él.
Texto: Fernando Baeta
Foto: Alfredo Merino
viernes, 19 de junio de 2009
Muere Vicente Ferrer, el hombre que llevó la esperanza a la India
Vicente Ferrer ha dejado 135.000 huérfanos, exactamente el número de niños apadrinados en la actualidad por la Fundación que lleva su nombre. Seguramente muchos más sentirán la pérdida de un padre. En los últimos 55 años, este hombre, que «soñó con ayudar a los demás», trabajó con ahínco para mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos de la India.Ferrer (Barcelona, 1920) falleció ayer rodeado de su mujer y tres hijos tras en la localidad india de Anantapur, tras agravarse su estado de salud por los problemas respiratorios que padecía desde hace tiempo. El cooperante, de 89 años, ingresó el 19 de marzo en el hospital de Anantapur por un accidente vascular cerebral y, tras ser trasladado a Vellore, fue dado de alta el 25 de abril para seguir la recuperación en su domicilio, donde sin embargo en los últimos días su estado de salud había empeorado.
A sus 89 años, Ferrer era una institución en la India, país al que llegó en 1952 como misionero jesuita. Desde entonces dedicó su vida a erradicar el sufrimiento de los más desfavorecidos en unos de los Estados más pobres del mundo. En principio su objetivo era completar su formación, pero la pobreza le llevó por otro camino: dar solución a los problemas de los necesitados. De esta forma puso en marcha iniciativas como «El milagro de dar», que consistía en una pequeña ayuda económica y asesoramiento técnico para obtener agua para los cultivos. Si cada campesino devolvía el préstamo —sin intereses—, el milagro se extendía por toda la comunidad.
Su lucha junto a los pobres despertó la suspicacia de las clases dirigentes y fue expulsado de la India en 1968, tras la publicación de un artículo titulado «La revolución silenciosa» en el semanario de mayor tirada. Sin embargo, 30.000 personas se movilizaron y recorrieron los 250 kilómetros que separan Manmad y Bombay para pedir su regreso. Ferrer se despidió de sus seguidores con la frase: «Ya vuelvo, esperadme».
Y no hablaba en vano. En 1969 regresó con el apoyo de la entonces primera ministra, Indira Ghandi, y se instala en un de los distritos más pobres del país, Anantapur. Tras abandonar la Compañía de Jesús —no quiso regresar a Europa, tal y como le fue ordenado—, crea la Fundación Vicente Ferrer junto a la que será su mujer, la periodista inglesa Anne Perry. Desde entonces trabaja para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas de la sociedad hindú, regida por el sistema de castas. Así, los intocables, los grupos tribales y las mujeres centran su trabajo humanitario.
Los inicios
La Fundación Vicente Ferrer dio sus primeros pasos con sólo seis voluntarios. Hoy son 1.800 trabajadores, el 99% de ellos de Anantapur. Además fue recibido por los políticos radicales con virulencia: «Ferrer vuelve a casa», decían pintadas en las paredes. Hoy le colman de reconocimientos. Hoy día la Fundación apadrina a 135.000 niños, tiene presencia en 2.000 pueblos y de los cuatro millones de residentes de Anantapur dos y medio se benefician de su trabajo. En 1996 se estableció la Fundación Vicente Ferrer en España para asegurar la viabilidad económica del proyecto: 150.000 españoles colaboran en su misión. Sólo en 2007, recaudó de forma privada 40 millones de euros.
Publicado en el diario ABC
Autor: Jaime León
Foto: Andreu Dalmau (EFE)
jueves, 18 de junio de 2009
Se agrava el estado de salud de Vicente Ferrer
El estado de salud del cooperante español Vicente Ferrer se ha agravado en las últimas horas, según han informado a elmundo.es fuentes de la fundación que lleva su nombre. El filántropo catalán, conocido como el 'santo de la India', sufrió un infarto cerebral el pasado 20 de marzo e ingresó en estado crítico en un hospital de la región india de Anantapur, donde realiza su labor social de desarrollo.
Posteriormente, fue trasladado a otro hospital situado al sur del país, tras experimentar ligeras mejorías en su estado. Sin embargo, la salud de Ferrer, que el pasado 9 de abril cumplió 89 años se ha ido deteriorando durante este tiempo.
Fuentes de su fundación afirman que tiene importantes problemas respiratorios y que ha empeorado en las últimas horas. En las últimas semanas, la Fundación ha recibido más de 5.000 mensajes de apoyo a Vicente en los que solicitaban también para él la concesión del Premio Nobel de la Paz, por su labor en favor de los más necesitados de la India.
sábado, 4 de abril de 2009
Vicente Ferrer saldrá de la UCI el próximo lunes
El cooperante español Vicente Ferrer, que se encuentra hospitalizado en el sur de la India tras haber sufrido una embolia, saldrá de la unidad de cuidados intensivos y será trasladado a planta el próximo lunes, según ha confirmado su hijo, Moncho Ferrer. "Los médicos no temen por su vida", relató por teléfono el hijo del filántropo catalán. El fundador de la ONG que lleva su nombre sufrió el pasado 20 de marzo una embolia en la localidad sureña de Anantapur, epicentro de su acción humanitaria, y fue trasladado a un hospital de la localidad de Vellore.
Ferrer, que cumplirá 89 años el próximo 9 de abril, "abre los ojos a veces", responde a las indicaciones de los médicos y en ocasiones sabe lo que se comenta a su alrededor, según su hijo. "Ahora empieza su rehabilitación. Empieza un tiempo largo y duro", dijo Moncho Ferrer, quien añadió que su padre podría permanecer otras tres semanas en el hospital antes de salir de él.
Sobre su reciente nombramiento como Catalán del Año 2008 -una campaña promovida por El periódico de Catalunya a través de una votación popular-, subrayó que su padre ya se había mostrado "contento" de estar entre los nominados, "porque es un premio de la gente". La Fundación Vicente Ferrer es el brazo financiero de la organización, que lleva a cabo una gran labor humanitaria en el estado sureño de Andhra y que beneficia a más de 2,5 millones de personas.
lunes, 30 de marzo de 2009
Empeora el estado de salud de Vicente Ferrer
Más de 50 años ayudando a los desfavorecidos
Ferrer llegó a la India por primera vez como misionero jesuita en el año 1952 y ha dedicado más de cinco décadas de su vida a erradicar el sufrimiento de los más necesitados del país. Aunque fue expulsado de la India en 1968 porque su labor generó suspicacias entre las clases dirigentes, Ferrer volvió al país sólo un año después y se instaló en Anantapur, uno de los distritos más pobres, para continuar su lucha por los más desfavorecidos. Fue entonces cuando abandonó la Compañía de Jesús y creó la Fundación Vicente Ferrer junto a quien se convertiría en su futura esposa, la periodista británica Anne Perry.
lunes, 23 de marzo de 2009
Vicente Ferrer experimenta una "pequeña mejoría" tras su infarto cerebral
Vicente Ferrer, fundador de la ONG que lleva su nombre, ha experimentado una "pequeña mejoría" durante la noche en el hospital de Anantapur (sureste de la India) donde se encuentra ingresado tras sufrir un infarto cerebral, dijo una portavoz de la organización. "Reacciona a estímulos y los médicos han detectado movimientos en el brazo y la pierna. Sigue inconsciente pero estable", dijo por teléfono desde Anantapur la portavoz Dunia Beltrán, quien precisó que Ferrer no ha llegado a entrar en coma.Ferrer (Barcelona, 1920), quien según los médicos que le atienden ha sufrido "un accidente vascular cerebral", permanece ingresado desde el viernes en un hospital privado de Anantapur, donde es cuidado por su familia. "Sólo cabe esperar y desear lo mejor. Estamos atentos", confió por teléfono el embajador español en la India, Ion de la Riva. El emblemático defensor de los pobres llegó a la India por primera vez como misionero jesuita en el año 1952 y ha dedicado más de cinco décadas de su vida a erradicar el sufrimiento de los más necesitados del país. Aunque Ferrer fue expulsado de la India en 1968 porque su labor generó suspicacias entre las clases dirigentes, volvió al país sólo un año después y se instaló en Anantapur, uno de los distritos más pobres, para continuar su lucha por los más desfavorecidos.
Trabajo con los más desfavorecidos
Abandonó entonces la Compañía de Jesús y creó la Fundación Vicente Ferrer junto a quien se convertiría en su futura esposa, la periodista británica Anne Perry. Desde entonces ha trabajado incansablemente para mejorar las condiciones de vida de algunas de las comunidades más discriminadas dentro del sistema de castas hindú: los dálits o intocables, los grupos tribales y las backward castes.
La Fundación abrió su primera oficina en España en 1996 para garantizar unos ingresos estables y dar continuidad a los proyectos en la India. En el país asiático, un equipo de más de 1.800 personas, un 99% de las cuales son naturales de Anantapur, se encarga de ejecutar el programa de desarrollo que la organización lleva a cabo y que cubre 2.278 pueblos y beneficia a más de 2,5 millones de personas.
El trabajo de Vicente Ferrer fue reconocido este año con un homenaje que contó con la presencia en Anantapur de la vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega, quien le entregó la Gran Cruz del Mérito Civil. "Me faltan palabras para describirle. Es un hombre tan importante para la India y para España. Una persona excepcional en la vida de muchas familias, entre los pocos que pasarán a la historia", dijo una de las organizadoras de aquel homenaje, Lola Feliú.
Foto: Carlos Barajas


