La puesta en marcha de una iniciativa social destinada a sacar a las
comunidades blancas de los poblados chabolistas ha provocado debate en
Sudáfrica y acusaciones de racismo hacia sus promotores, que se
defienden y aseguran que sólo quieren ayudar a “su gente”. “Hay obras de caridad para la educación, por ejemplo, de los niños
zulús, y no hay ninguna polémica. En el mundo hay proyectos de caridad
para todo tipo de colectivos y grupos étnicos”, argumenta Sunette
Bridges, directora del proyecto como líder de la Liga de Mujeres Boer.
Bridges ha adquirido con financiación de sus simpatizantes un trozo de tierra en Krugersdorp (oeste de Johannesburgo), donde en pocas semanas echará a andar el proyecto. La primera idea era alojar en la comunidad a familias blancas en riesgo de exclusión social, para evitar su llegada a campos de caravanas o chabolas. Pero el traslado por parte de las autoridades de un grupo de unos 300 blancos del asentamiento en que vivían a un antiguo vertedero en Krugersdorp les ha obligado a cambiar los planes y ofrecer a 25 de estas familias una nueva vida en Kleinvallei (nombre de la nueva comunidad).
Bridges ha adquirido con financiación de sus simpatizantes un trozo de tierra en Krugersdorp (oeste de Johannesburgo), donde en pocas semanas echará a andar el proyecto. La primera idea era alojar en la comunidad a familias blancas en riesgo de exclusión social, para evitar su llegada a campos de caravanas o chabolas. Pero el traslado por parte de las autoridades de un grupo de unos 300 blancos del asentamiento en que vivían a un antiguo vertedero en Krugersdorp les ha obligado a cambiar los planes y ofrecer a 25 de estas familias una nueva vida en Kleinvallei (nombre de la nueva comunidad).
