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lunes, 10 de diciembre de 2012

Una microdonación para construir escuelas en Mauritania

La ONG Habitáfrica ha puesto en marcha una iniciativa de crowdfunding ( microdonaciones o donaciones en masa ) para la mejora de las infraestructuras de cuatro colegios del barrio de Dar El Beida, situado en la ciudad de Nouakchott (Mauritania).

Hasta la fecha ha conseguido fondos para inciar las obras, pero le falta un impulso final cifrado en unos 3.000 euros. El proyecto, entre otras cosas, permitirá construir baños y letrinas en las escuelas, mejorar las aulas instalando 32 ventanas y poniendo 240 pupitres y 16 pizarras, que facilitarán el estudio de alumnos y profesores.

Para participar en la iniciativa, pincha en el siguiente enlace:
http://microdonaciones.hazloposible.org/proyectos/detalle/?idProyecto=31

lunes, 3 de septiembre de 2012

Microcréditos 'salvavidas'

El día que Luis Alberto Fuentes pisó una mina antipersona en Colombia, durante un paseo con su familia, perdió mucho más que la pierna derecha y la capacidad auditiva. Se quedó sin la posibilidad de labrarse un futuro. En un país donde ya es complicado salir de la pobreza si además se suma una discapacidad el reto se antoja casi una misión imposible. Pero no lo es. Un microcrédito de 240 euros vino a salvarle la vida. Literal. Con el dinero montó dos negocios -uno de venta de ladrillos, que fabrica él mismo en el patio trasero de su casa, y una tienda de comestibles- que en la actualidad dan de comer a un total de 21 personas.

http://www.elmundo.es/america/2012/09/02/noticias/1346597421.html 

viernes, 27 de enero de 2012

La Fundación Hazloposible lanza una web de microdonaciones solidarias

La Fundación Hazloposible lanza una web de microdonaciones para financiar proyectos solidarios de distintas ONG que buscan apoyo económico de la ciudadanía para poder realizarse. La web Microdonaciones de Hazloposible permite a cualquier persona convertirse en microdonante del proyecto que elija, a partir de un euro.

En su lanzamiento presentan proyectos muy diversos que tendrán un impacto positivo sobre muchas personas. Un ejemplo de ello es la iniciativa de ayuda a las familias de una Escuela Infantil de Vallecas (Madrid), de la Fundación Tomillo. También un proyecto para organizar excursiones para niños con alguna discapacidad recluidos en un orfanato de China de la ONG LWB España o un curso de formación en ciudadanía, igualdad, género y no violencia a jóvenes de Argelia, promovido por Solidaridad Internacional. Todos los proyectos requieren menos de 5.000 euros para hacerse realidad.

La Fundación Hazloposible ofrece una plataforma para la captación de fondos especialmente adaptada a las necesidades de las ONG y sus proyectos. Todo ello en un momento en el que los recortes presupuestarios están afectando considerablemente a numerosas organizaciones sociales. A través de Microdonaciones, cualquier ONG con fines sociales, y legalmente constituida en España, podrá presentar sus proyectos y conseguir el apoyo económico que necesita para llevarlo a cabo.  

Publicado en el diario ElMundo.es

viernes, 21 de octubre de 2011

Las ONG podrán dar microcréditos en España a partir del próximo año

Las ONG, junto a las Cajas de Ahorro, entre otras entidades, podrán dar microcréditos en España, dirigidos a personas en exclusión social y a las que quieran trabajar, según las primeras líneas de la propuesta de legislación española sobre microfinanzas, que estará lista a principios de 2012. El trabajo se inspira en la legislación francesa, según ha avanzado Jaime Durán Navarro, coordinador del grupo de legislación microfinanciera española y codirector del foro que sobre microfinanzas se celebra hoy en Valladolid, como prólogo de la Cumbre Mundial del Microcrédito que acogerá esta capital en noviembre.

Se trata de una propuesta de todo el sector, un centenar de instituciones que incluye cajas de ahorro, ayuntamientos, ONG, asociaciones de inmigrantes, universidades, consultores, expertos e instituciones públicas, para "crear una legislación microfinanciera española", actualmente inexistente. Según la documentación facilitada sobre las líneas que dibujarían esta propuesta legislativa, estos microcréditos serían de como máximo 20.000 euros en el caso de que se dirijan a micronegocios, en la línea de los países del entorno español, y de 5.000 en los casos en los que se dirija a personas en riesgo de exclusión social.

Los prestatarios potenciales, según las primeras conclusiones de este grupo legislativo, deberán ser españoles o extranjeros residentes que acrediten unos ingresos que no superen dos veces el salario mínimo interprofesional en el caso de los microemprendedores y 500 euros en los otros casos. Aunque las cajas de ahorro han desarrollado una labor muy importante, a través de su obra social, ahora hace falta evolucionar y contar con "una legislación que permita la aparición de las instituciones microfinancieras para que las microfinanzas tengan un mayor alcance social y tengan mayor poder para crear microempresas y desarrollar un espíritu emprendedor", tan necesario en la actualidad en España, según ha referido Durán a los medios.

Se trata de un trabajo de todo el sector, que está haciendo un ejercicio "muy saludable de democracia porque es la primera vez que un sector trabaja él mismo para proponer su legislación", con una preocupación común, que "las microfinanzas puedan llegar a los que más lo necesitan en España". El planteamiento español "se está inspirando mucho en la legislación francesa" y en el grupo de trabajo está también el "Fondo Social Europeo, de manera consultiva, para que la legislación sea acorde a las directrices europeas y esas instituciones microfinancieras puedan tener acceso a fondos europeos para trabajar".

El objetivo, según Durán, es que las ONG, "que están mucho más cerca de los beneficiarios y tienen una vocación social, puedan dar microcréditos y puedan acceder a microfinanciación, aunque eso no excluye a las cajas de ahorro, que lo están haciendo a través de su obra social". 

Fuente: EFE
Foto: AFP



miércoles, 2 de marzo de 2011

Mohammed Yunus, el 'banquero de los pobres', expulsado del banco que fundó en 2000

Mohammed Yunus, premio Nobel de la Paz 2006 y más conocido como "el banquero de los pobres", ha sido expulsado del Grameen Bank, la entidad que fundó en el año 2000. El bangladeshí se ha negado hoy a aceptar la destitución ordenada por el Banco de Bangladesh como director ejecutivo del Grameen Bank y dice que todo obedece a una represalia.

En el fulminante cese de Yunus ha jugado un papel determinante el Gobierno de Bangladesh, que, haciendo uso de su participación del 25% en el capital del banco, ha presionado para echar al banquero desde la publicación, hace un año, de un documental noruego en el que se denunciaban prácticas irregulares para evadir impuestos en el Grameen Bank.

Atrás quedan los tiempos en que Yunus era alabado por financieros y políticos no sólo de su país, sino de todo el mundo, por haber creado el concepto de "microcrédito". Con 2.500 sucursales y 8.700 millones de dólares en la cartera de préstamos, la tasa de morosidad del Grameen Bank apenas supera el 2%. El documental noruego empañó esa historia de éxito cuando acusó a Yunus de desviar ilegalmente fondos destinados al Grameen Bank. Sin embargo, una investigación del gobierno de Noruega sobre las denuncias no encontró ninguna evidencia de mal uso de fondos o de las prácticas corruptas.

Yunus, no obstante, ha sido citado a comparecer en tres juicios separados en Bangladesh. El Banco Central de Bangaldesh es el que ha liderado la campaña contra Yunus, a pesar de que el Gobierno negara en público que hubiera irregularidades. El premio Nobel ha negado todas estas acusaciones y advierte de que detrás se esconde una represalia promovida por políticos en ejercicio a los que el líder bengalí ha tachado en repetidas ocasiones de corruptos y por su conato de encabezar una formación electoral, empeño que no llegó a consumar.

Fuente: AFP
Foto: Farjana K. Godhuly

sábado, 29 de noviembre de 2008

"Los microcréditos son una herramienta eficaz para erradicar la pobreza en el mundo"

Director del Programa Internacional del Banco Grameen -que fundó el Nobel de la Paz Muhammad Yunus-, Nazrul Chowdhury lleva casi dos décadas años trabajando en las aldeas de Bangladesh para proporcionar microcréditos "a los sin nombre, los parias y a los más pobres entre los pobres". Estos días ha participado en la Isla en el foro Ocho ciudades, ocho objetivos, donde además ha presentado el primer Máster en Microcréditos para el Desarrollo, que impartirá la Universidad Autónoma de Madrid entre enero y julio de 2009. Se trata de una experiencia pionera en el ámbito de la universidad pública española. Chowdhury, que será uno de los profesores del máster, supervisa actualmente un proyecto de la Fundación del Instituto de Crédito Oficial en Andalucía, para desarrollar un programa de microcréditos que a la vez integre otras iniciativas sociales. Según explica a DIARIO DE AVISOS, dicho programa se podría ampliar a Canarias, donde la ONU pretende instalar un Centro de Excelencia como plataforma para abordar los objetivos del Milenio en África.

- ¿Cómo surge la idea de los microcréditos?
"El microcrédito nace por la necesidad de ayudar a las personas más necesitadas, que normalmente no reciben dinero de los bancos porque son un riesgo. Pero no se trata sólo de dar dinero, sino que va más allá. El Banco Grameen, además de los microcréditos, creó 27 organizaciones sociales, que ayudan en materias como la Educación, la Sanidad, etc. Se trata de cambiar la vida de las personas que se encuentran en peor situación. Entre el 2 y el 3% de nuestros clientes no tienen dinero ni capacidad para acceder a un microcrédito, pero Grameen les proporciona otras ayudas, como programas de orientación".

- En poco tiempo el programa de microcréditos de Grameen ha obtenido grandes logros...
"Cierto. Aproximadamente 7,6 millones de familias han sido ayudadas directamente por nuestro programa. Además, estamos trabajando en 37 países fuera de Bangladesh, lo que supone una ayuda indirecta sobre unos 20 millones de personas". - ¿Tienen distintos tipos de programas de ayudas?"No sólo se trata de ayuda directa, sino que también hay programas de formación, para que entidades y particulares puedan aplicar esta idea en sus países. Pero cada cultura es distinta. Por eso, es necesario adaptar el programa a cada lugar, lo que suele tardar dos o tres años. De este modo trabajamos ahora mismo en catorce países".

- Sin embargo, los microcréditos están más extendidos en Asia y Latinoamérica que en continentes como África...
"Tenemos programas en África; por ejemplo, en Gambia existe uno que funciona bien, y la gente puede devolver el dinero perfectamente. Lo importante es estar en contacto con las personas e implantar bien el sistema. La culpa de que en muchos otros países africanos no haya funcionado aún este proyecto no es de los que reciben los créditos, sino del sistema que se emplea. La gente no está acostumbrada, pero puede funcionar en cualquier lugar si se adapta a las necesidades de cada grupo de población o personas que lo demanden".

- Entonces, ¿podría funcionar en zonas subsaharianas como Senegal o Mauritania, donde muchas personas emigran porque no encuentran un futuro mejor?
"Claro. De hecho, nosotros tenemos programas en Senegal, Mauritania, Mali, Gambia o Sudáfrica, programas que están funcionando. Pero, el mismo programa no funciona igual en todos los países ni para todas las personas. En Bangladesh hay más de 500 empresas que ofrecen microcréditos, y el nivel de devolución es muy alto (en torno al 99%), pero en otros lugares la devolución no llega ni al 50%. Hay que adaptar el sistema de Grameen a cada país, con unos objetivos muy claros".

- Y, ¿cuál es el éxito del Banco Grameen?
"Ahora todo el mundo nos pregunta eso. Después de que el profesor Yunus recibiese el Premio Nobel, mucha gente se interesó por poner en marcha programas de microcréditos. No hay una fórmula mágica. Si se hace bien, cualquiera puede poner en marcha un proyecto así. Nosotros, por ejemplo, adaptamos cada microcrédito a las necesidades de cada persona. En mi país los créditos pueden ir de los 5 euros a los 500 o 1.000. Para cada clase social hay un nivel de microcrédito. También hay que analizar los costes de cada proyecto, que varían de un país a otro. Se trata de adaptarse a las necesidades reales de cada cliente".

- El contexto actual de crisis económica, ¿está afectando al programa de microcréditos?
"La crisis no está afectando mucho a los más pobres, al menos a los que demandan microcréditos. En Grameen tenemos un contacto muy directo con todos nuestros solicitantes. Si damos 100 euros a una persona para que compre una vaca, la crisis sólo afecta al precio de la vaca; pero no al comprador, porque su necesidad es la vaca. El problema es que el mercado financiero no tiene una relación tan directa con los consumidores ni con la economía doméstica. Los grandes bancos conceden préstamos y créditos, pero no saben para qué se va a dedicar el dinero. Los microcréditos están más cerca de las personas".

- ¿Pueden ser los microcréditos la mejor respuesta que existe en la actualidad de cara a la consecución de los Objetivos del Milenio?
"Uno de los principales objetivos es la erradicación de la pobreza y el hambre; y para ello los microcréditos constituyen una de las mejores herramientas para ello. De hecho, en los lugares en los que se ha aplicado, se ha reducido hasta en un 60% la población que vive en la pobreza. Se trata de un gran apoyo para conseguir esos objetivos del Milenio".

Texto: José Luis Cámara
Foto: Lucio Llamas

viernes, 28 de noviembre de 2008

"Nunca he creído en la caridad, sino en lo que uno puede conseguir con su trabajo"

Nacida en uno de los países del mundo que posee la renta per cápita más baja, Bibi Russell fue la primera mujer de Bangladesh que estudió en la prestigiosa Escuela de Moda de Londres. Tras una exitosa carrera como modelo, y después de desfilar para diseñadores como Armani, Yves Saint Laurent o Karl Lagerfeld, regresó a su país natal para contribuir a su desarrollo. Con ese objetivo fundó la firma Bibi Productions, e impulsó junto a la Unesco el proyecto ’Moda para el desarrollo’. Con él ha dado trabajo a 35.000 personas sólo en su país, por lo que ha recibido numerosos reconocimientos. Estos días se encuentra en Tenerife en el marco del foro de la ONU Ocho Ciudades, ocho Objetivos. DIARIO DE AVISOS ha dialogado con ella acerca de los complejos retos a los que se enfrenta en la actualidad la sociedad en la que vivimos.

- Usted fue la primera mujer de su país que estudió en la Escuela de Moda de Londres y, desde entonces, se convirtió en referente para muchas mujeres de países del Tercer Mundo...
"Cuando me fui a estudiar a Londres, todo el mundo esperaba que hiciese una carrera como Medicina, Derecho o alguna Ingeniería, que es lo que se suele estudiar cuando te vas fuera. Pero yo quería hacer algo diferente. La razón es que en este mundo alguien puede no tener una casa o puede estar sin comer dos días, pero todos tenemos que vestirnos; nadie puede ir desnudo por la calle porque, entre otras cosas, te detiene la policía. Esto, en un país como Bangladesh, es todavía más relevante, ya que otorga a las personas que se dedican a esto un importante desarrollo socioeconómico. Me di cuenta que para una población como la mía ésta era una buena salida; por eso quise estudiar diseño; para poder hacer algo por ellos. Pero se tiene que estar realmente preparado y ser fuerte, porque es un trabajo muy duro. No sólo basta fabricarlo, también hay que venderlo; para lo cual se necesitan comprender las demandas de los distintos países".

- ¿Por qué decidió regresar a su país después de todo lo que había conseguido?
"El único sueño que yo tenía cuando empecé en el mundo de la moda era adquirir la preparación suficiente para volver a mi país y poner en práctica este proyecto. Por eso, lo que estoy haciendo ahora representa en realidad el sueño de mi vida".

- Usted ejemplifica la afirmación de que muchos de los problemas que tienen los países desfavorecidos, sólo se pueden resolver desde dentro...
"Cierto. En Bangladesh antes existía la convicción de que para poder ganarte la vida tenías que salir fuera. Sin embargo, mi proyecto ha demostrado que esas pequeñas comunidades pueden vivir de su trabajo. Al principio había muchas dudas, y me recordaban continuamente que yo había estado fuera del país durante 25 años. Con el tiempo hemos conseguido que muchas personas abandonen la pobreza extrema viviendo de su trabajo. Tenerife es un lugar idóneo para impulsar proyectos como Moda para el desarrollo en África, porque se dan las condiciones geográficas necesarias, y también porque es sensible a sus problemáticas. La Isla cuenta con un enorme potencial turístico, lo que se puede aprovechar para mostrar y vender productos artesanos tradicionales. Yo no creo en la caridad, nunca he creído en ella; creo en lo que una persona puede conseguir con su trabajo".

- ¿Cómo llegó la oportunidad de colaborar con el proyecto ’Moda para el desarrollo’ de Women Together?
"Cuando volví de Inglaterra a Bangladesh en 1994 pasé los primeros meses resolviendo problemas legales, así como entendiendo las necesidades de las diferentes comunidades y sus dialectos. Los primeros dos años trabajé codo con codo sin descanso con personas de diferentes lugares del país, algo que no fue fácil. No sólo se trataba de diversos dialectos, sino también de distintos hábitos y costumbres. Pude estar con ellos en todos los ámbitos de sus vidas y eso me permitió aprender mucho. En 1996 Federico Mayor Zaragoza, ex director general de la Unesco, me proporcionó un apoyo fundamental. Fue en este momento cuando me llegó la oportunidad de colaborar con Moda para el desarrollo. Al mismo tiempo conocí a la Reina Sofía, que apoyó mis diseños y el proyecto y, de manera paralela, conocí también a Joana Caparrós (presidenta de Women Together). Es por eso que llevo a España en mi corazón. La gente española creyó en mi y en mi trabajo. Ha sido fundamental, porque gracias a este apoyo mi trabajo se dio a conocer en el extranjero, y yo pasé a colaborar con una entidad como Women Together".

- El problema es que continentes como África están perdiendo a muchos de sus talentos, porque deciden embarcarse hacia Europa buscando un futuro mejor, y la mayoría no piensan en volver a sus países...
"Sí. De hecho, en las calles se ven muchas personas con un enorme talento creativo, vendiendo sus productos a un precio mínimo, dos o tres euros, cuando en realidad podrían venderlo a 20 euros si se dieran otras condiciones. Se está perdiendo la posibilidad de que estos talentos puedan generar riqueza en sus propias comunidades, y eso es un drama".

- Proyectos como el suyo, ¿chocan con los intereses de las grandes compañías o con los de los propios gobiernos de muchos países subdesarrollados?
"Sí, es muy difícil ponerlos en marcha. Evidentemente hay dos niveles, el de las grandes corporaciones y el de los talentos individuales. Pero las cosas pueden cambiar rápido. Por ejemplo, en Italia hace años se podía fumar en todas partes, y ahora no. A veces en poco tiempo se puede conseguir que la gente cambie su forma de pensar. Sería deseable que las grandes compañías dejaran espacio a los grandes creadores, que representan la tradición, la memoria, la creatividad de un país.

- En este contexto, usted misma se habrá encontrado muchas diferencias entre los migrantes de ahora y los que salieron de sus países hace 20 años, ¿no es así?
"Lo ideal sería que si sales puedas volver y aplicar lo aprendido y tu talento a tu país, igual que yo hice. Las condiciones en las que salen muchas personas de sus países son distintas, pero yo también echaba mucho de menos a mis padres. A veces tenemos prejuicios hacia personas que son de lugares pobres y donde supuestamente viven personas de peor nivel; pero eso no tiene por qué ser así. Yo a lo mejor lo parezco, pero tengo un pasaporte mucho mejor que otros que proceden de países desarrollados y que me juzgan negativamente. Debemos abandonar esos prejuicios, porque todos los ciudadanos somos iguales".

- En estos momentos de crisis mundial, y teniendo en cuenta que la recesión afecta de manera especial a los países más desfavorecidos, ¿cómo se pueden lograr los Objetivos del Milenio?
"Creo que la crisis está más a otros niveles, como el financiero y el de las grandes empresas. En Bangladesh, por ejemplo, no está afectando al funcionamiento de proyectos como el mío, aunque sí es verdad que ha subido el coste de algunas materias y productos, porque todo está conectado. Pero hay que seguir trabajando inaccesibles al desaliento, tratando de dejar de lado todos estos problemas. Nosotros no recibimos grandes donaciones ni subvenciones millonarias, sino que trabajamos con nuestros presupuestos y parámetros de siempre".

Texto: José Luis Cámara
Foto: Lucio Llamas