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jueves, 31 de octubre de 2013

Dos chicas, de 14 y 15 años, se prostituían en un rico barrio de Roma

Fundada hace 27 siglos, ciudad de lo sacro y lo profano, nunca han faltado las historias escabrosas sobre Roma. Pero cuando se trata de menores de edad, aún se activan los resortes del escándalo. Eso ha ocurrido al conocerse un caso de prostitución en el que estaban implicadas dos adolescentes, de 14 y 15 años, con el agravante de que la madre de la primera, ávida de dinero, era cómplice y la incitaba a vender su cuerpo.

Las chicas llevaban una doble vida. Por la mañana asistían a clase en el instituto. Por la tarde acudían a un apartamento del elegante barrio de Parioli, en el norte de la capital, donde intercambiaban sexo por dinero y droga. La policía, que interceptó las conversaciones telefónicas entre las adolescentes, un intermediario y los clientes, detuvo a cinco personas, entre ellas a la madre de la muchacha más joven.

Según las primeras investigaciones, la chica mayor, que el martes cumplió 16 años, fue la que se inició en la prostitución y convenció a la otra para que siguiera sus pasos. El deseo de dinero fácil era tentador y cayeron en el peligroso y sucio juego. Se hicieron fotos provocadoras y las colgaron en sitios de internet pornográficos. El reclamo fue un éxito y pronto llegaron los clientes, entre ellos un militar y un asesor fiscal. Un joven desempleado, Mirko Ieni, que ocupa ya una celda en la cárcel romana de Regina Coeli, les proporcionó luego el apartamento, en unos bajos, y les concertaba las citas a cambio de una sabrosa comisión. "Estas dos me hacen ganar 600 euros al día", se vanaglorió en una llamada interceptada por la policía.


Fue la madre de la chica mayor la que sospechó de lo que estaba ocurriendo, por el ritmo de vida de la hija y su consumo de cocaína. Ella presentó la denuncia. Uno de los detenidos es un cliente que filmó los encuentros sexuales y pretendía extorsionar a una de las chicas. Le exigía 1.500 euros a cambio de no colgar el vídeo en Internet. Uno de los clientes argumentó que las chicas parecían ser mucho mayores que su edad real, y que se comportaban como profesionales. Los investigadores ven poco verosímil que pudiera confundir a una adolescente de 14 años con una de 18. Sin embargo, por las primeras declaraciones se desprende que las dos jovencísimas prostitutas no se vieron forzadas a iniciar la actividad sino que decidieron por sí mismas.

La prostitución de menores es un problema que, en Italia, ha llegado a tener repercusiones de Estado. Silvio Berlusconi fue condenado, en primera instancia, a 7 años de cárcel en el caso Ruby, el de la joven inmigrante marroquí Karima el Mahroug, que tenía 17 años cuando acudía a las fiestas del ex primer ministro y que, según los jueces de Milán, recibió dinero y regalos a cambio de mantener relaciones sexuales.

El mercado del sexo de pago es un gran negocio. Se estima que en Italia trabajan unas 70.000 prostitutas, la mitad extranjeras. Las menores de edad pueden llegar a ser el 20% del total. Más de dos tercios de las meretrices capta a los clientes en la calle. Es frecuente verlas en la cunetas en las infames carreteras rurales de los arrabales de la capital, a pleno día, o en antiguas vías romanas como la Salaria o la Aurelia. Las debilidades humanas se arrastran durante milenios.

Publicado en el diario La Vanguardia
Autor: Eusebio Val

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